Ante las señales de cautela que el Fondo Monetario Internacional emitió sobre la economía mexicana, el Gobierno de México decidió salir al frente con una exhaustiva lista de doce indicadores que, según la administración de Claudia Sheinbaum, desmienten cualquier señal de debilidad. “No hay incertidumbre para la inversión. No hay. Ninguna”, declaró tajante la mandataria en su conferencia matutina, al defender que las reglas del juego para invertir en el país son claras y estables.
Entre las cifras exhibidas, el Ejecutivo destacó que México figura entre los diez países que más inversión extranjera directa reciben en el mundo, y que ocupa el primer sitio en la OCDE por sus incrementos salariales acumulados desde 2018. El país también presenta la segunda tasa de desempleo más baja de ese organismo, sólo superado por Japón.
En el rubro laboral, junio de 2026 marcó un hito: 22 millones 779 mil 704 empleos formales inscritos en el IMSS, la cifra más alta jamás registrada. El salario promedio de cotización también alcanzó un techo histórico de 669 pesos diarios, 6.4 por ciento superior al de un año atrás.
En comercio exterior, el intercambio entre México y Estados Unidos sumó 839 mil millones de dólares, un máximo histórico que refuerza la posición de México como principal socio comercial de su vecino del norte. Las exportaciones totales, por su parte, llegaron a 723 mil millones de dólares, también una cifra récord impulsada por los sectores manufacturero y automotriz.
La inversión fija bruta creció 5.1 por ciento en abril de 2026 en comparación con el mismo mes del año previo, mientras que el consumo privado avanzó 2.1 por ciento en el mismo lapso. El Gobierno subrayó además que la actividad económica general del país tocó un máximo histórico, con la producción industrial repuntando en abril a su mejor nivel desde octubre de 2024.
Respecto a la inflación, el indicador anual cerró junio en 3.6 por ciento, su nivel más bajo en ocho meses. No obstante, voces del sector privado matizan el optimismo oficial: la inflación de servicios se mantiene en 4.49 por ciento, por encima del umbral de 4 por ciento desde finales de 2021, razón por la cual Banco de México ha mantenido su tasa de referencia en 6.50 por ciento sin señalar una fecha para recortarla.
Este contraste entre el discurso triunfalista del Gobierno y la cautela que exhiben los inversionistas privados tiene una explicación central: la revisión anual del T-MEC, que inició formalmente el 20 de julio de 2026. La incertidumbre sobre las nuevas reglas arancelarias y de contenido regional que Estados Unidos podría exigir ha llevado a numerosas empresas a posponer decisiones de inversión de gran calado, aun cuando los indicadores ya consolidados de empleo y comercio siguen marcando máximos históricos.
Analistas del sector empresarial consultados coinciden en que el reto de los próximos meses será reconciliar ambas lecturas de la economía mexicana: la fortaleza estructural que reflejan las cifras oficiales frente a la prudencia inversionista que impone la falta de certeza sobre el desenlace de la negociación bilateral con Washington. Ese equilibrio, advierten, será decisivo para el ritmo de nuevas inversiones durante el segundo semestre de 2026.
La presidenta Sheinbaum cerró su mensaje asegurando que la resiliencia mostrada por la economía mexicana frente a un entorno internacional adverso es la mejor respuesta posible a las advertencias externas, y llamó a mantener la confianza mientras avanza la negociación comercial con Estados Unidos.