El Gobierno de México amplió los estímulos fiscales a los combustibles para la semana del 12 al 18 de septiembre de 2026: la Secretaría de Hacienda absorberá el 100% del IEPS aplicable al diésel y mantendrá apoyos parciales para la gasolina regular y la Premium en todo el país. El acuerdo fue publicado el 11 de septiembre en el Diario Oficial de la Federación y tiene efectos nacionales, con un costo que se traslada temporalmente de los consumidores a las finanzas públicas. ([sidof.segob.gob.mx](https://sidof.segob.gob.mx/notas/docFuente/5798737))
La decisión ocurre mientras aumentan las cotizaciones internacionales de los energéticos y el precio del petróleo presiona los costos de transporte, distribución y producción. En México, el diésel es especialmente relevante porque mueve buena parte de las mercancías, autobuses, maquinaria agrícola y actividades logísticas. Por eso, el subsidio no sólo busca contener el precio en las estaciones de servicio: también intenta evitar que el encarecimiento del combustible se traslade a alimentos, bienes básicos y tarifas de transporte.
En breve
- El diésel recibe un estímulo de 100% del IEPS, equivalente a 7.3634 pesos por litro durante el periodo señalado.
- La gasolina regular obtiene un apoyo de 3.4458 pesos por litro y la Premium de 2.5850 pesos.
- El beneficio reduce la carga inmediata para consumidores y empresas, pero implica menor recaudación y puede aumentar la presión sobre Pemex si se contienen también sus precios de mayoreo.
Cuánto cubre el subsidio al diésel
El acuerdo 137/2026 de Hacienda establece que el estímulo para el diésel será de 100% durante la semana de referencia. En términos prácticos, la cuota del IEPS queda en cero: el impuesto que normalmente habría correspondido a ese combustible asciende a 7.3634 pesos por litro para el periodo. Además, el Gobierno aplicará un estímulo fiscal complementario de 0.1501 pesos por litro, por lo que el apoyo fiscal acumulado llega a 7.5135 pesos por litro, antes de considerar otros componentes del precio final. ([sidof.segob.gob.mx](https://sidof.segob.gob.mx/notas/docFuente/5798737))
Para la gasolina menor a 91 octanos, conocida como regular o Magna, Hacienda fijó un estímulo de 51.43%, equivalente a 3.4458 pesos por litro. La gasolina de 91 octanos o más, incluida la Premium, tendrá un apoyo de 45.69%, equivalente a 2.5850 pesos por litro. En ambos casos, el consumidor no recibe una transferencia directa: el mecanismo reduce el impuesto que pagan los importadores y comercializadores, con la expectativa de que el menor costo tributario se refleje en el precio de venta.
El efecto final no es idéntico en todas las estaciones. El precio que paga el público también depende del costo internacional, el tipo de cambio, el transporte, el almacenamiento, el margen de la estación y las condiciones de competencia local. Por esa razón, un estímulo de 7.5135 pesos por litro no significa necesariamente una reducción igual en el precio exhibido en cada gasolinera.
Quién recibe el beneficio
El primer beneficiario potencial es el consumidor que carga gasolina o diésel, pero el impacto es más importante para quienes utilizan grandes volúmenes de combustible. Los transportistas de carga y pasajeros pueden reducir parte de sus costos operativos; las empresas de reparto enfrentan menor presión sobre sus rutas; y los productores agropecuarios pueden contener el gasto de tractores, bombas, cosechadoras y otros equipos que utilizan diésel.
También existe un beneficio indirecto para los hogares. Si el diésel aumenta con rapidez, los costos de traslado de alimentos y mercancías pueden incorporarse a los precios finales. El estímulo busca cortar parcialmente esa transmisión. Sin embargo, no garantiza que todo el ahorro llegue a los productos o servicios. Una empresa de transporte puede utilizarlo para compensar pérdidas, conservar márgenes, evitar un ajuste de tarifas o reducir el impacto sobre sus clientes. La proporción que llega a cada consumidor depende de la competencia y de la estructura de costos de cada actividad.
Las estaciones de servicio también participan en el esquema, aunque no son las principales receptoras del estímulo fiscal. El Gobierno y el sector gasolinero mantienen un acuerdo voluntario para procurar que la gasolina regular se venda por debajo de 24 pesos por litro y el diésel no supere 27 pesos en la mayor parte del país. La estrategia fue renovada por seis meses a finales de agosto. La Secretaría de Energía informó que el acuerdo contempla la participación de la mayoría de las estaciones, mientras que Profeco ha identificado establecimientos que rebasan los precios de referencia. ([gob.mx](https://www.gob.mx/sener/articulos/gobierno-y-sector-gasolinero-acuerdan-renovar-por-seis-meses-mas-la-estrategia-nacional-para-estabilizar-precio-de-gasolina-regular-y-diesel?utm_source=openai))
Eso significa que el precio observado en una estación depende de dos capas distintas: el estímulo fiscal obligatorio, que se aplica mediante el IEPS, y el acuerdo voluntario con gasolineras y otros participantes de la cadena. La primera reduce ingresos tributarios; la segunda puede implicar menores márgenes para empresas privadas o apoyos logísticos de Pemex.
El costo para Hacienda y Pemex
El intercambio central de la medida es claro: el Gobierno contiene un aumento inmediato del precio de los combustibles, pero renuncia a recaudar el impuesto que deja de cobrarse. En el caso del diésel, cada litro vendido durante la semana representa hasta 7.3634 pesos de IEPS no recaudado, más el apoyo complementario de 0.1501 pesos. El costo total depende del volumen comercializado y de cuánto tiempo se mantenga el estímulo.
No existe, en el acuerdo publicado para esta semana, una cifra oficial de Hacienda que cuantifique el costo fiscal total. Una estimación citada por El País, elaborada por PetroIntelligence, calcula que este tipo de contención puede representar alrededor de 11,000 millones de pesos mensuales, de los cuales más de 9,400 millones corresponderían a la renuncia al cobro del IEPS y el resto al impacto en Pemex. La propia nota advierte que se trata de una estimación sectorial, no de un reporte presupuestario oficial. ([elpais.com](https://elpais.com/mexico/economia/2026-09-15/mexico-redobla-los-subsidios-a-las-gasolinas-y-el-diesel-en-plena-escalada-de-precios-de-los-energeticos.html))
El segundo canal de costo es Pemex. Cuando la empresa vende combustibles a las estaciones con precios de mayoreo contenidos, puede absorber una parte del choque internacional y reducir sus ingresos por litro. Según el análisis citado por El País, Hacienda asumiría aproximadamente 85% del costo y Pemex el 15% restante en el esquema descrito. Esa distribución puede cambiar según el precio internacional, el volumen vendido, los inventarios y las condiciones de importación. ([elpais.com](https://elpais.com/mexico/economia/2026-09-15/mexico-redobla-los-subsidios-a-las-gasolinas-y-el-diesel-en-plena-escalada-de-precios-de-los-energeticos.html))
La presión sobre Pemex importa porque sus ingresos deben financiar operaciones, mantenimiento, almacenamiento, transporte y distribución. Si la contención se prolonga, el costo no se limita a una menor utilidad contable: también puede reducir el margen disponible para inversión y mantenimiento de infraestructura energética. Esa es una de las razones por las que el subsidio funciona mejor como respuesta temporal que como solución permanente al encarecimiento del petróleo.
La disyuntiva: inflación hoy contra margen fiscal mañana
El Gobierno enfrenta una decisión de política económica con dos objetivos que pueden entrar en tensión. Mantener bajos los precios de los combustibles ayuda a contener la inflación no subyacente y protege a sectores intensivos en energía. Pero al mismo tiempo disminuye una fuente importante de ingresos públicos y deja al presupuesto más expuesto si los precios internacionales permanecen elevados.
Los datos de Hacienda muestran que el IEPS de gasolinas y diésel es una fuente relevante de recaudación: en el primer trimestre de 2026 aportó 115,444.8 millones de pesos, de acuerdo con el informe de finanzas públicas. Ese monto no equivale al costo del estímulo de septiembre, pero permite dimensionar por qué una reducción prolongada del impuesto tiene efectos presupuestarios. ([finanzaspublicas.hacienda.gob.mx](https://www.finanzaspublicas.hacienda.gob.mx/work/models/Finanzas_Publicas/docs/congreso/infotrim/2026/it/04afp/itanfpdc_202601.pdf?utm_source=openai))
Para la ciudadanía, la pregunta no es únicamente cuánto baja el precio en la gasolinera, sino quién financia la diferencia y durante cuánto tiempo. Si el alivio se concentra en semanas de alta volatilidad, puede amortiguar un golpe externo. Si se vuelve permanente, el costo puede aparecer después en menor recaudación, menor inversión pública o mayor presión sobre empresas estatales.
Por ahora, el subsidio a gasolina y diésel en México para septiembre de 2026 ofrece protección inmediata y generalizada, pero no elimina el problema de fondo: el país sigue expuesto a los precios internacionales, al tipo de cambio y a la dependencia de combustibles fósiles. La medida gana eficacia cuando el ahorro se traslada a transporte y mercancías; pierde valor si sólo compensa márgenes privados o posterga un ajuste que las finanzas públicas tendrán que absorber más adelante.
Fuentes consultadas
- Diario Oficial de la Federación: Acuerdo 137/2026 sobre estímulos al IEPS del 12 al 18 de septiembre de 2026.
- Secretaría de Energía: renovación del acuerdo de estabilización de precios.
- Profeco: monitoreo de precios de gasolina regular y diésel.
- Secretaría de Hacienda: informe de finanzas públicas del primer trimestre de 2026.
- El País México: análisis del costo fiscal y la presión sobre Pemex.
