Mochila escolar junto a herramientas de trabajo en una comunidad rural de MéxicoLa ENTI 2025 muestra que el trabajo infantil está relacionado con la permanencia escolar, la economía familiar y las diferencias entre entidades.

México pasó de registrar 3.6 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años en situación de trabajo infantil en 2015 a 3.5 millones en 2025. La diferencia es de apenas alrededor de 100 mil casos en una década y, en términos proporcionales, la tasa subió de 12.3% a 12.6% del grupo de edad. El dato central de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025 no es sólo que el problema persiste: es que su composición está cambiando. ([snieg.inegi.org.mx](https://snieg.inegi.org.mx/2026/10/22/resultados-de-la-encuesta-nacional-de-trabajo-infantil-enti-2025/?utm_source=openai))

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó los resultados el 21 de octubre de 2026. La medición considera tanto actividades económicas no permitidas como quehaceres domésticos realizados en condiciones que pueden afectar la salud, la seguridad, el desarrollo o la continuidad escolar. Por eso, los 3.5 millones no describen una sola escena de trabajo ni deben interpretarse como si todas las personas menores de edad estuvieran en la misma actividad. ([snieg.inegi.org.mx](https://snieg.inegi.org.mx/2026/10/22/resultados-de-la-encuesta-nacional-de-trabajo-infantil-enti-2025/?utm_source=openai))

La cifra nacional es estable, pero el problema no permanece igual

La ENTI identifica 1.8 millones de personas de 5 a 17 años en ocupaciones no permitidas. En esta categoría entran quienes trabajan por debajo de la edad mínima legal de 15 años o quienes, aun teniendo la edad permitida, participan en actividades consideradas peligrosas. También contabiliza a 1.9 millones que realizan quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas. Hay personas que aparecen en ambas dimensiones, de modo que esas cantidades no deben sumarse mecánicamente para obtener el total nacional. ([jornada.com.mx](https://www.jornada.com.mx/2026/10/22/economia/019n1eco))

El contraste con 2015 ayuda a entender la señal de fondo. En ese periodo, las ocupaciones no permitidas alcanzaban aproximadamente 2.2 millones de casos y los quehaceres domésticos inadecuados representaban cerca de 1.7 millones. Para 2025, la primera cifra descendió a 1.8 millones, mientras la segunda aumentó a 1.9 millones. La reducción en el trabajo económico prohibido no ha sido suficiente para disminuir de manera sostenida la medición amplia del trabajo infantil. ([eleconomista.com.mx](https://www.eleconomista.com.mx/capital-humano/trabajo-infantil-disminuye-marginalmente-decada-3-5-millones-menores-laboran-mexico-20261021-839763.html?facet=app&mode=light&utm_source=openai))

La lectura pública del dato cambia cuando se separan ambas situaciones. Un programa de inspección laboral puede ayudar a detectar empleos peligrosos o por debajo de la edad legal, pero no necesariamente identifica a una adolescente que dedica jornadas excesivas a cuidar a familiares, cocinar, limpiar o cargar objetos en su propia vivienda. La encuesta obliga a mirar también la distribución del trabajo dentro de los hogares y sus efectos sobre el descanso y la escuela.

Qué mecanismo empuja a niñas, niños y adolescentes al trabajo

La ENTI 2025 ofrece una pista concreta: 83.3% de los hogares con población en situación de trabajo infantil reportó al menos un problema grave o muy grave durante los tres años previos. El encarecimiento de los alimentos fue el principal problema mencionado, con 48.4%; después aparecieron la pérdida de ingresos por trabajo remunerado, con 13.9%, y la sequía o falta de lluvias, con 9.4%. Esto no prueba que cada caso tenga una sola causa, pero sí muestra la relación entre vulnerabilidad familiar y participación infantil en actividades de trabajo. ([jornada.com.mx](https://www.jornada.com.mx/2026/10/22/economia/019n1eco))

Las razones declaradas también muestran que la frontera entre ayuda familiar y presión económica puede ser difícil de observar. El 30.6% señaló que trabajaba por gusto o para ayudar; 22.4% lo hizo para pagar la escuela o cubrir gastos propios; 14.9% para aprender un oficio; 9.8% porque el hogar necesitaba contar con su trabajo, y 6.6% por la importancia de su aportación económica. En conjunto, estas respuestas sugieren que la prevención no puede depender sólo de retirar a una persona menor de edad del lugar de trabajo: también debe reducir el costo que su salida representa para la familia. ([jornada.com.mx](https://www.jornada.com.mx/2026/10/22/economia/019n1eco))

La relación con la educación es uno de los indicadores más claros. Entre quienes no asistían a la escuela, la tasa de ocupación no permitida llegó a 49.1%, frente a 4.6% entre quienes sí asistían. La cifra no permite afirmar que abandonar la escuela sea siempre la causa inicial, pero revela una asociación suficientemente fuerte para que las políticas de permanencia escolar, becas, transporte, alimentación y recuperación de aprendizajes formen parte de cualquier estrategia contra el trabajo infantil. ([jornada.com.mx](https://www.jornada.com.mx/2026/10/22/economia/019n1eco))

El mapa revela dónde se concentra la presión

El promedio nacional oculta diferencias amplias entre entidades. Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Tabasco registraron tasas superiores a la media nacional, mientras que Baja California y Sinaloa presentaron proporciones menores en ocupaciones no permitidas. En la medición amplia de trabajo infantil, reportes basados en los resultados de la ENTI ubican a Guerrero con 22.6%, Oaxaca con 20.9% y Chiapas con 20.3%; en el extremo inferior aparecen Sinaloa, con 5.4%, Baja California, con 5.8%, y Coahuila, con 7%. ([jornada.com.mx](https://www.jornada.com.mx/2026/10/22/economia/019n1eco))

La distribución sectorial aporta otra clave. Las ocupaciones no permitidas se concentraron en el sector agropecuario, con 27.7%; los servicios, con 27.3%, y el comercio, con 24.5%. La exposición tampoco es igual entre niñas y niños: en el agro la participación fue mayor entre los niños, mientras que en comercio y servicios tuvo mayor peso entre las niñas. El tipo de actividad, el tamaño de la localidad, la temporada agrícola y las responsabilidades domésticas pueden producir riesgos distintos, por lo que una política uniforme difícilmente tendrá el mismo efecto en todo el país. ([jornada.com.mx](https://www.jornada.com.mx/2026/10/22/economia/019n1eco))

La encuesta también incorporó información sobre población hablante de lengua indígena, afrodescendiente y con discapacidad. Entre los 3.5 millones identificados, 364 mil hablaban una lengua indígena, 81 mil eran afrodescendientes y 76 mil tenían discapacidad. Estos datos permiten orientar la intervención hacia grupos que pueden enfrentar barreras adicionales de acceso a la escuela, servicios sociales o empleos adultos con ingresos suficientes. ([snieg.inegi.org.mx](https://snieg.inegi.org.mx/2026/10/22/resultados-de-la-encuesta-nacional-de-trabajo-infantil-enti-2025/?utm_source=openai))

Los indicadores que deberían vigilarse después de la encuesta

La publicación de la ENTI 2025 no cierra el debate; establece una línea base para comprobar si las medidas públicas modifican las condiciones que producen el problema. El primer indicador es la evolución de la ocupación no permitida, pero debe observarse junto con los quehaceres domésticos inadecuados. Una caída del primer componente podría ocultar un aumento del segundo.

  • Asistencia y permanencia escolar: conviene revisar si las entidades con mayores tasas de trabajo infantil también concentran abandono escolar, rezago, falta de transporte o insuficiencia de apoyos.
  • Ingresos y precios de alimentos: los programas deben mostrar si compensan las pérdidas de ingreso y el aumento del costo de vida que los hogares identificaron como problemas graves.
  • Inspección y protección: hay que medir cuántas detecciones terminan en restitución de derechos, atención familiar y regreso seguro a la escuela, no sólo en visitas o sanciones.
  • Trabajo doméstico no adecuado: las autoridades necesitan informar cómo identifican jornadas excesivas, exposición a riesgos y responsabilidades de cuidado dentro de los hogares.
  • Brechas territoriales y poblacionales: el seguimiento debe desagregarse por entidad, ruralidad, sexo, pertenencia indígena, afrodescendencia y discapacidad.

El descenso de 3.7 millones en 2022 a 3.5 millones en 2025 representa una mejora frente a la medición anterior, pero no modifica el diagnóstico de largo plazo: México continúa por encima de tres millones de niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo infantil y prácticamente no ha reducido el volumen registrado hace diez años. La siguiente evaluación pública debería responder si las cifras bajan porque las familias tienen mejores alternativas o sólo porque algunas formas de trabajo dejaron de ser visibles. ([jornada.com.mx](https://www.jornada.com.mx/2026/10/22/economia/019n1eco))

Fuentes consultadas

About The Author

Por Editor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *