Viviendas sociales en construcción como parte del programa Vivienda para el Bienestar en MéxicoEl gobierno federal reportó 278 mil viviendas en construcción dentro de una meta sexenal de 1.8 millones.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó el 1 de septiembre de 2026, durante la presentación de su Segundo Informe de Gobierno en Palacio Nacional, Ciudad de México, que el programa Vivienda para el Bienestar ha contratado 668 mil casas, de las cuales 278 mil están en construcción y 90 mil ya fueron asignadas. La administración federal mantiene la meta de construir 1.8 millones de viviendas nuevas durante el sexenio y calcula que, al sumar créditos, mejoramientos, regularización y reestructuras de deuda, beneficiará a 12 millones de familias. ([fovissste.gob.mx](https://fovissste.gob.mx/noticias/vivienda-eje-prioritario-en-el-segundo-informe-de-gobierno/))

El anuncio ofrece una fotografía relevante del programa, pero también obliga a leer con cuidado sus indicadores. Una vivienda contratada no equivale a una vivienda terminada; una casa en construcción todavía no es un hogar disponible, y una unidad asignada no necesariamente significa que ya fue entregada, ocupada o escriturada. Esa diferencia será central para evaluar si la política habitacional llega efectivamente a las familias de menores ingresos.

En breve

  • Meta sexenal: 1.8 millones de viviendas nuevas para familias que ganan menos de 2.9 salarios mínimos.
  • Avance reportado: 668 mil viviendas contratadas, 278 mil en construcción y 90 mil asignadas.
  • Alcance total: 12 millones de familias, al sumar vivienda nueva, créditos, mejoramientos, regularización y reestructuración de créditos.

El primer dato: 668 mil contratos no son 668 mil casas terminadas

La cifra de 668 mil viviendas contratadas representa aproximadamente 37.1% de la meta de 1.8 millones. Sin embargo, el propio desglose presentado por el gobierno muestra una cadena de ejecución más corta: 278 mil unidades, 15.4% de la meta sexenal, se encontraban en construcción; y 90 mil, apenas 5%, habían sido asignadas.

Los tres números describen etapas distintas. La contratación indica que existe un acuerdo para desarrollar una vivienda; la construcción supone que la obra ya comenzó; y la asignación identifica a una persona o familia vinculada con una unidad habitacional. Para saber cuánto del programa se ha convertido en patrimonio efectivo, todavía sería necesario publicar de forma periódica el número de casas terminadas, entregadas, escrituradas y habitadas, así como los plazos promedio entre cada etapa.

La información divulgada por el gobierno no presentó en el mismo corte un desglose nacional de viviendas concluidas y ocupadas. Por eso, el avance físico confirmado por el informe debe leerse como una línea base, no como el resultado final de la política. La diferencia entre las unidades contratadas y las asignadas también plantea preguntas sobre permisos, disponibilidad de suelo, infraestructura, costos de construcción y capacidad de los organismos para acelerar las obras sin repetir problemas de desarrollos alejados de los centros de empleo y servicios.

Una política que suma acciones diferentes

Vivienda para el Bienestar no es únicamente un programa de construcción. De acuerdo con la información oficial y el recuento del Segundo Informe, la estrategia reúne cuatro grandes componentes: vivienda nueva, créditos hipotecarios, financiamiento o apoyos para mejorar casas existentes, y regularización de la propiedad. El gobierno también incorpora la reestructuración o liquidación de créditos considerados impagables. ([gob.mx](https://www.gob.mx/presidencia/prensa/el-programa-de-vivienda-beneficiara-a-12-millones-de-familias-presidenta-claudia-sheinbaum-desde-puebla?idiom=es&utm_source=openai))

Esta arquitectura explica cómo se llega a la cifra de 12 millones de familias beneficiadas, pero dificulta compararla directamente con la meta de 1.8 millones de viviendas. Una familia que recibe una casa nueva, otra que obtiene un crédito para ampliar su vivienda y otra que consigue una escritura reciben apoyos distintos, aunque todas pueden aparecer dentro del universo general del programa.

En materia de financiamiento, el gobierno reportó 779 mil familias con créditos frente a una meta sexenal de 2.2 millones. Eso equivale a cerca de 35.4% del objetivo. También informó que 717 mil familias recibieron créditos o apoyos para mejoramiento, ante una meta de 1.8 millones, un avance aproximado de 39.8%. En regularización, se contabilizaron 337 mil hogares frente a una meta de 1.2 millones, alrededor de 28.1%.

Estos porcentajes no deben sumarse mecánicamente. Una misma familia podría recibir más de un apoyo, por ejemplo, un crédito, una mejora y posteriormente una escritura. Para evitar duplicidades, la evaluación pública tendría que identificar beneficiarios únicos, tipo de apoyo, entidad federativa, ingreso, edad, condición laboral y situación patrimonial.

El foco está en quienes no tienen acceso al crédito tradicional

El programa está dirigido especialmente a hogares con ingresos bajos. La meta de vivienda nueva contempla a familias que ganan menos de 2.9 salarios mínimos, mientras que la Conavi atiende también a población no afiliada a instituciones de seguridad social. En 2025, la comisión recibió casi 230 mil solicitudes de personas no afiliadas y seleccionó a 51 mil 887 beneficiarios mediante asambleas y sorteos en 147 municipios, según el reporte difundido por El Economista. ([eleconomista.com.mx](https://www.eleconomista.com.mx/amp/econohabitat/segundo-informe-gobierno-sheinbaum-reporta-avances-construccion-regularizacion-vivienda-20260901-831353.html))

Este segmento es importante porque no depende exclusivamente de un empleo formal o de la capacidad de obtener un crédito hipotecario bancario. La política busca que Infonavit, Fovissste y Conavi participen en la producción habitacional, mientras que otras instituciones apoyan el financiamiento y la regularización.

El reto, no obstante, no termina con la selección. Para las familias de menores ingresos, el costo real de una vivienda incluye transporte, servicios, mantenimiento, conectividad y seguridad jurídica. Una casa asequible en el precio de compra puede dejar de serlo si se ubica lejos del trabajo, de las escuelas o de los centros de salud. Por ello, el seguimiento debería incorporar ubicación, acceso a agua y drenaje, equipamiento urbano y tiempos de traslado.

Regularizar también es política de vivienda

El gobierno reportó 337 mil hogares regularizados y una meta de 1.2 millones para el sexenio. La regularización no construye una casa nueva, pero puede resolver una parte esencial del problema habitacional: la falta de certeza sobre la propiedad. Sin escrituras o títulos, las familias enfrentan obstáculos para vender, heredar, acceder a financiamiento o defender su patrimonio frente a conflictos de suelo.

El Instituto Nacional del Suelo Sustentable informó que entre septiembre de 2025 y julio de 2026 obtuvo anuencias para procesos expropiatorios en 70 núcleos agrarios. Esos procedimientos permitirían regularizar cerca de 206 mil 902 lotes en Baja California, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Estado de México, Morelos, Quintana Roo, Sonora y Yucatán. ([eleconomista.com.mx](https://www.eleconomista.com.mx/amp/econohabitat/segundo-informe-gobierno-sheinbaum-reporta-avances-construccion-regularizacion-vivienda-20260901-831353.html))

La cifra también muestra que la regularización depende de procesos jurídicos y agrarios que pueden avanzar a ritmos distintos según cada estado. No todos los lotes regularizados equivalen a una vivienda adecuada, pero sí pueden representar un cambio patrimonial para hogares que ya habitan un terreno sin documentos formales.

Qué debe medirse antes del cierre del sexenio

La promesa de 1.8 millones de viviendas y 12 millones de familias beneficiadas será verificable sólo si el gobierno publica una serie homogénea y desagregada. Esa base debería distinguir entre viviendas contratadas, iniciadas, terminadas, entregadas, asignadas y habitadas. También tendría que reportar cancelaciones, retrasos, costos modificados y desarrollos que no cuenten con servicios completos.

Para la ciudadanía, el indicador más útil no será únicamente cuántas casas se anunciaron, sino cuántas familias de bajos ingresos recibieron una vivienda habitable y sostenible en el tiempo. En créditos y mejoramientos, será necesario conocer el monto promedio, las condiciones de pago y la proporción de apoyos que no generan sobreendeudamiento. En regularización, convendrá separar escrituras entregadas de expedientes iniciados.

Con los datos del Segundo Informe, el programa muestra un avance considerable en contratación y una ejecución todavía menor en construcción y asignación. La brecha no demuestra por sí sola un incumplimiento, porque quedan varios años del sexenio, pero sí fija el principal punto de vigilancia: convertir compromisos administrativos en viviendas terminadas, ocupadas y con seguridad jurídica.

Fuentes consultadas

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