La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) acordaron abrir mesas de trabajo en México para revisar el Paquete Económico 2027, luego de una reunión celebrada el viernes 11 de septiembre de 2026 entre el secretario Édgar Amador Zamora y representantes del sector privado. El diálogo abordará el impacto de las medidas fiscales, los límites a las deducciones, la inversión y la sostenibilidad de las finanzas públicas.
El encuentro ocurrió pocos días después de que Hacienda entregó al Congreso de la Unión la propuesta económica para 2027. Por eso, el anuncio no significa que las reglas ya hayan cambiado: el paquete todavía está sujeto al análisis, modificación y aprobación legislativa. Las mesas pueden influir en la discusión, pero no sustituyen el proceso parlamentario ni convierten una propuesta del Ejecutivo en una obligación vigente para empresas o contribuyentes.
En breve
- Hacienda, el SAT y el CCE prevén iniciar la próxima semana conversaciones técnicas sobre el paquete fiscal de 2027.
- El sector privado pidió revisar los límites a las deducciones porque podrían afectar a negocios con márgenes reducidos, aunque tengan altos costos operativos.
- La propuesta oficial busca elevar la recaudación tributaria a 15.9% del PIB y reducir gradualmente el déficit, mientras los empresarios exigen certidumbre para invertir y conservar el grado de inversión.
¿Qué reclama el sector empresarial?
El CCE planteó que la preservación del grado de inversión de México debe mantenerse como una prioridad. En términos prácticos, esto implica que el Gobierno federal debe procurar que sus ingresos, gastos, déficit y deuda sean compatibles con una trayectoria que mantenga la confianza de los mercados y de las agencias calificadoras.
El organismo también pidió un gasto público responsable, reglas claras y medidas que impulsen la inversión nacional y extranjera. Su posición combina dos demandas que pueden entrar en tensión: por un lado, respaldar el combate a la evasión y ampliar la base de contribuyentes; por otro, evitar que el aumento de la recaudación recaiga de manera desproporcionada en empresas que sí cumplen, pero operan con márgenes estrechos.
Entre los puntos que el sector privado quiere revisar están los límites a las deducciones. De acuerdo con la información presentada tras la reunión, la propuesta contempla que las empresas que deducen más de 97% de sus ingresos puedan hacerlo sólo hasta ese porcentaje, mientras que las que se encuentran por debajo de ese nivel tendrían un límite de 99% de sus deducciones. La preocupación empresarial es que una regla general no distinga entre una compañía que simula gastos para reducir impuestos y otra cuyo modelo de negocio exige comprar, distribuir o transportar mercancías con costos elevados.
El CCE señaló como ejemplos a distribuidores de automóviles y mayoristas de abarrotes. En estos sectores, una empresa puede registrar ventas cuantiosas, pero obtener una utilidad relativamente pequeña después de pagar inventarios, logística, renta, nómina y otros gastos. Si parte de esos costos deja de ser deducible, el efecto podría sentirse en el impuesto a pagar, en el flujo de efectivo y, eventualmente, en los precios o en las decisiones de expansión. Esa es una de las preguntas que deberán responder las mesas: cómo aumentar el cumplimiento fiscal sin castigar actividades formales de baja rentabilidad.
La meta de Hacienda: recaudar más sin crear nuevos impuestos generales
La SHCP sostiene que el Paquete Económico 2027 busca fortalecer los ingresos mediante una mayor eficiencia recaudatoria, el cumplimiento de obligaciones y el combate a la evasión, la elusión y las operaciones simuladas. En su presentación oficial, la dependencia estimó que los ingresos tributarios alcanzarían un máximo histórico equivalente a 15.9% del Producto Interno Bruto.
La propuesta también plantea continuar con la reducción gradual del déficit. Hacienda prevé que los Requerimientos Financieros del Sector Público se ubiquen en 3.9% del PIB en 2027, con una trayectoria que permita mantener la deuda pública en niveles sostenibles. El Gobierno federal vincula ese objetivo con la necesidad de financiar programas sociales, infraestructura y proyectos productivos sin deteriorar la estabilidad macroeconómica.
El reto político y económico está en equilibrar ambas metas. Una recaudación más alta puede ampliar el margen para financiar servicios públicos y reducir la dependencia del endeudamiento. Sin embargo, si las empresas perciben que las reglas elevan de forma abrupta su carga fiscal o que cambian sin suficiente claridad, podrían posponer inversiones, trasladar costos a consumidores o buscar estructuras más defensivas para operar.
Inversión: de los anuncios a los proyectos ejecutados
Durante el encuentro, el sector empresarial insistió en la necesidad de fomentar la inversión. Hacienda reportó que un comité de inversión había destrabado 21 proyectos desde el 4 de mayo, con un monto acumulado de 3 mil 750 millones de dólares. Esta cifra debe leerse con cuidado: que un proyecto sea destrabado significa que avanzó en permisos, coordinación o solución de obstáculos, no que la inversión ya se haya desembolsado por completo ni que la obra esté terminada.
El seguimiento relevante será verificar cuántos de esos proyectos pasan a una etapa de ejecución, qué empleos generan, en qué regiones se ubican y cuál es su contenido nacional. También será importante conocer si las nuevas reglas fiscales facilitan o dificultan la decisión de invertir, especialmente en sectores que requieren grandes desembolsos iniciales y recuperan su capital durante varios años.
La propuesta oficial contempla que la inversión pública y mixta entre 2026 y 2030 alcance 5.7 billones de pesos en infraestructura de energía, agua, transporte y financiamiento. Para el sector privado, el punto no será únicamente el monto anunciado, sino la capacidad del Gobierno para liberar permisos, garantizar energía, mejorar la seguridad logística y ofrecer reglas estables.
Qué sigue en el Congreso
El Paquete Económico 2027 incluye los documentos con los que el Ejecutivo propone orientar los ingresos y el gasto del siguiente ejercicio fiscal. La Cámara de Diputados y el Senado todavía deben discutir la Ley de Ingresos, mientras que la Cámara de Diputados tiene la facultad exclusiva de aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Con base en el calendario previsto en la legislación hacendaria, la Cámara de Diputados debe aprobar la Ley de Ingresos a más tardar el 20 de octubre; el Senado tiene como fecha límite el 31 de octubre para revisarla, y el Presupuesto de Egresos debe quedar aprobado el 15 de noviembre. Esos plazos convierten las próximas semanas en una etapa clave para saber si las observaciones empresariales se traducen en reservas, modificaciones o aclaraciones técnicas.
Mientras las mesas avanzan, conviene distinguir tres niveles de información. Primero, lo que Hacienda propuso y que aún puede cambiar. Segundo, lo que el Congreso apruebe y publique como norma. Tercero, la aplicación concreta por parte del SAT, que determinará cómo se interpretan y fiscalizan las nuevas disposiciones.
Para la ciudadanía, el resultado puede tener efectos indirectos en precios, empleo, inversión y calidad del gasto público. Para las empresas, las señales decisivas serán el tratamiento final de las deducciones, la forma de combatir la evasión, el nivel de déficit y deuda, y la certidumbre regulatoria. El valor de las mesas de diálogo se medirá, por tanto, no sólo por la existencia de reuniones, sino por cambios verificables en el texto final y por reglas que puedan cumplirse sin ambigüedad.
Fuentes consultadas
- Secretaría de Hacienda y Crédito Público: entrega del Paquete Económico 2027 al Congreso, 8 de septiembre de 2026.
- El Universal: Hacienda y organismos empresariales acuerdan mesas de trabajo, 11 de septiembre de 2026.
- El Economista: CCE pide mantener espacios de diálogo para incentivar la inversión, 11 de septiembre de 2026.
- Cámara de Diputados: Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, artículo 42.
