La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó el 8 de septiembre de 2026 los resultados de PISA 2025, una evaluación aplicada a estudiantes de 15 años en 91 países y economías. En México, los alumnos obtuvieron 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias, resultados inferiores a los promedios de la OCDE y que colocan al sistema educativo ante un reto que va más allá de una posición internacional: asegurar que los adolescentes lleguen a la educación media con las herramientas necesarias para seguir aprendiendo.
La lectura más importante del informe no está sólo en la comparación entre países. Está en la proporción de estudiantes que puede resolver problemas básicos, comprender textos y utilizar conocimientos científicos en situaciones cotidianas. En matemáticas, apenas 30% de los alumnos mexicanos alcanzó al menos el nivel 2 de desempeño, frente a 65% en el promedio de la OCDE. En lectura y ciencias, la proporción fue de alrededor de 50%, mientras que los promedios de la organización fueron de 69% y 74%, respectivamente.
En breve
- Resultados: México logró 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias.
- Evolución reciente: matemáticas bajó siete puntos frente a 2022; lectura también perdió siete puntos, aunque el cambio no fue estadísticamente significativo; ciencias aumentó cuatro puntos, sin diferencia significativa.
- Principal alerta: casi no hubo estudiantes mexicanos en los niveles más altos de matemáticas, lectura y ciencias, lo que limita la formación futura de perfiles especializados.
Una caída que debe leerse con perspectiva
La OCDE señala que el resultado de 2025 fue menor que el de 2022 en matemáticas y prácticamente similar en lectura y ciencias cuando se consideran los márgenes estadísticos. En matemáticas, la disminución fue de siete puntos. En lectura, el promedio también bajó siete puntos, pero el organismo advierte que esa variación no es estadísticamente significativa. En ciencias, el aumento de cuatro puntos tampoco representa un cambio significativo.
El retroceso no aparece aislado. La OCDE indica que el desempeño reciente de México en matemáticas y lectura se encuentra por debajo de los niveles observados entre 2009 y 2018, mientras que ciencias ha mostrado una trayectoria estable durante las distintas ediciones de PISA. México participa en esta evaluación desde el año 2000, por lo que la prueba permite observar un problema acumulado: durante un cuarto de siglo, el país no ha conseguido convertir la expansión de la escolaridad en una mejora sostenida de los aprendizajes.
Hay, sin embargo, un matiz relevante. Entre 2015 y 2025 aumentó más rápido el número de jóvenes de 15 años elegibles para presentar PISA que la población total de esa edad. Para la OCDE, esto sugiere que más adolescentes de sectores históricamente excluidos ingresaron y permanecieron en la secundaria. Esa ampliación puede presionar a la baja los promedios, pero no elimina la responsabilidad de diseñar apoyos para que la inclusión también se traduzca en aprendizaje.
El dato decisivo está en los niveles de desempeño
Una media nacional puede ocultar cuántos estudiantes se encuentran en los extremos. En matemáticas, 70% de los alumnos mexicanos no alcanzó el nivel 2, considerado el umbral básico para interpretar una situación sencilla y reconocer cómo puede representarse matemáticamente. Además, casi ningún estudiante llegó a los niveles 5 o 6, en los que se espera que pueda modelar situaciones complejas, comparar estrategias y resolver problemas nuevos con autonomía.
En lectura, aproximadamente la mitad de los estudiantes alcanzó el nivel básico. Eso significa que muchos pueden identificar la idea principal de un texto de extensión moderada o localizar información explícita, pero tienen mayores dificultades cuando deben comprender textos largos, distinguir hechos de opiniones o interpretar información implícita. En ciencias, la mitad llegó al nivel 2 o superior y apenas 0.2% se ubicó en los niveles 5 o 6.
El patrón tiene consecuencias directas para la educación media superior. Un estudiante que termina la secundaria sin dominar operaciones, comprensión lectora y razonamiento científico enfrenta más dificultades para aprobar álgebra, interpretar instrucciones técnicas, aprender programación o capacitarse en áreas como automatización, manufactura avanzada y análisis de datos. No se trata de suponer que PISA predice por sí sola el empleo, sino de reconocer que esas competencias son la base sobre la que se construyen trayectorias educativas y laborales más complejas.
Persisten brechas de género y origen social
Los resultados también muestran diferencias por género. En matemáticas, los hombres superaron a las mujeres por 16 puntos, una brecha mayor que la registrada en promedio por la OCDE. En lectura ocurrió lo contrario: las mujeres aventajaron a los hombres por 12 puntos, aunque la diferencia mexicana fue menor que el promedio de la organización. En ciencias, los hombres obtuvieron 13 puntos más que las mujeres.
Estas brechas no deben convertirse en etiquetas sobre las capacidades de niñas y niños. Sí son una señal para revisar prácticas escolares, expectativas docentes, orientación vocacional y acceso a experiencias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Si las mujeres llegan con desventaja a ciencias y matemáticas, el país reduce su propio universo de talento para carreras y empleos relacionados con la innovación.
El contexto socioeconómico también pesa. Tres de cada diez estudiantes evaluados en México se ubicaron en el cuartil internacional más desfavorecido. En ciencias, la diferencia entre el 25% con mayor nivel socioeconómico y el 25% con menor nivel fue de 68 puntos. La OCDE calculó que el origen socioeconómico explicó 11.9% de la variación en el desempeño científico, una proporción cercana al promedio de la organización.
El dato admite una lectura doble. México presenta una brecha menor que la media de la OCDE, pero eso no significa que el problema sea pequeño: el nivel general de desempeño es bajo y la desigualdad se acumula con carencias de infraestructura, materiales, conectividad, alimentación, transporte y acompañamiento familiar. La política educativa necesita atender simultáneamente la calidad promedio y las condiciones que hacen posible aprender.
Un reto para la política educativa y de innovación
Los resultados apuntan a una agenda más amplia que cambiar libros de texto o aumentar horas de una asignatura. El primer objetivo debe ser recuperar aprendizajes fundamentales con diagnósticos frecuentes, tutorías y atención diferenciada para estudiantes que llegan a secundaria con rezagos acumulados. También se requiere fortalecer la formación inicial y continua de docentes, especialmente en didácticas de matemáticas, lectura y ciencias.
La prueba ofrece además una pista sobre las capacidades digitales. México obtuvo 453 puntos en resolución de problemas computacionales, por debajo del promedio de la OCDE de 500, aunque 63.9% de los estudiantes rindió mejor de lo esperado a partir de su desempeño en ciencias. Esto sugiere que no todo depende de memorizar contenidos: también importa enseñar a descomponer problemas, verificar información, formular estrategias y trabajar con herramientas digitales de manera crítica.
Para la educación media superior, el desafío será evitar que la transición funcione como un filtro que expulse a quienes llegan con bases débiles. La respuesta puede incluir propedéuticos, recuperación de aprendizajes, orientación vocacional y vínculos más claros entre bachillerato, formación técnica y necesidades productivas regionales.
En innovación, el mensaje es igualmente concreto. Un país puede atraer inversiones tecnológicas o impulsar sectores industriales, pero tendrá dificultades para escalar esas actividades si una proporción reducida de sus jóvenes alcanza niveles avanzados de razonamiento matemático, lectura crítica y ciencias. PISA 2025 no determina el futuro de México, pero sí muestra el tamaño del trabajo pendiente: ampliar la escolarización ya no basta; la prioridad es que permanecer en la escuela signifique aprender más y mejor.
Fuentes consultadas
- OCDE, resultados PISA 2025: nota de país sobre México, publicado el 8 de septiembre de 2026.
- OCDE, Education GPS: desempeño de México en PISA 2025.
- OCDE, comunicado internacional sobre los resultados de PISA 2025, publicado el 8 de septiembre de 2026.
- OCDE, informe global PISA 2025, capítulo sobre desempeño estudiantil.
