La presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvieron el miércoles 16 de septiembre de 2026 una llamada telefónica sobre comercio, seguridad e inversiones, en vísperas de una nueva ronda de conversaciones bilaterales sobre la revisión del T-MEC. La conversación, revelada el jueves 17 de septiembre, fue descrita como constructiva por un funcionario estadounidense citado por medios, aunque no se anunció un acuerdo concreto sobre los aranceles que afectan a los automóviles, el acero, el aluminio y sus derivados.
El contacto entre ambos mandatarios ocurre mientras los equipos de México y Estados Unidos intentan ordenar una relación comercial marcada por dos procesos que suelen confundirse: la revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá y la aplicación de aranceles estadounidenses bajo mecanismos externos al acuerdo, principalmente la llamada Sección 232. La cuarta ronda bilateral, que inicialmente se esperaba para la semana del 21 de septiembre, fue reportada posteriormente para los días 28 y 29 de septiembre.
En breve
- Sheinbaum y Trump hablaron el 16 de septiembre sobre la relación bilateral, comercio, seguridad e inversiones.
- La llamada fue calificada como constructiva, pero no hay un anuncio público de eliminación o reducción de aranceles.
- La revisión del T-MEC y los gravámenes a autos, acero y aluminio son asuntos relacionados, pero jurídicamente distintos.
Qué se sabe de la llamada
La información disponible procede de reportes periodísticos que citaron a una persona conocedora de la conversación y a un funcionario estadounidense. El segundo describió el intercambio como constructivo y sostuvo que las negociaciones entre ambos países avanzan en una dirección positiva. Sin embargo, no se han hecho públicos los detalles de una hoja de ruta ni compromisos específicos de los presidentes.
La falta de un acuerdo anunciado es relevante. Una llamada presidencial puede destrabar la negociación política, pero los cambios en aranceles, reglas de origen o procedimientos aduaneros requieren decisiones administrativas, textos negociados o instrumentos jurídicos. Por ahora, lo confirmado es que el diálogo continúa y que la conversación tuvo lugar antes de una nueva reunión técnica.
La llamada también se produjo en un contexto de presión cruzada. Mientras Washington reclama mayores resultados mexicanos en seguridad y combate al narcotráfico, el Gobierno de México busca que sus exportaciones reciban un trato preferencial frente a los gravámenes aplicados por Estados Unidos. La estrategia mexicana consiste en mantener la cooperación bilateral sin aceptar que la relación comercial quede separada de otros temas de la agenda binacional.
La diferencia entre el T-MEC y los aranceles sectoriales
El T-MEC establece condiciones preferenciales para el comercio regional, pero no impide que Estados Unidos invoque instrumentos legales distintos para imponer medidas a sectores específicos. Esa diferencia explica por qué un producto puede cumplir con las reglas del tratado y, aun así, enfrentar un arancel adicional basado en una norma estadounidense de seguridad nacional.
En el caso de los automóviles, el acuerdo fija reglas de origen y requisitos de contenido regional. Para obtener el beneficio arancelario del T-MEC, los vehículos deben cumplir condiciones sobre el porcentaje de componentes producidos en Norteamérica, el valor regional de materiales y el contenido laboral. La revisión puede modificar procedimientos, endurecer verificaciones o discutir la forma en que se contabilizan ciertos insumos, pero no equivale automáticamente a cancelar los gravámenes aplicados mediante la Sección 232.
El acero y el aluminio se encuentran en una situación similar. México puede defender el cumplimiento del tratado y, al mismo tiempo, pedir que Washington retire o reduzca medidas sectoriales que afectan a productos que cruzan la frontera. Para las empresas, la distinción no es académica: determina si el problema debe resolverse mediante una negociación del T-MEC, una excepción arancelaria, una cuota, una certificación de origen o una decisión unilateral de Estados Unidos.
Los sectores mexicanos más expuestos
Automotriz y autopartes
La industria automotriz es el principal frente de incertidumbre porque integra cadenas de producción en México, Estados Unidos y Canadá. Un vehículo puede incorporar acero, aluminio, motores, transmisiones, sistemas electrónicos y autopartes fabricados en distintos países. Cualquier cambio en las reglas de origen o en la forma de aplicar aranceles aumenta los costos de certificación y puede modificar las decisiones de proveeduría.
Para México, el riesgo no se limita a las plantas ensambladoras. También alcanza a fabricantes de autopartes, transportistas, proveedores de moldes, empresas de logística y trabajadores vinculados a corredores industriales en estados como Coahuila, Chihuahua, Guanajuato, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Nuevo León. Si las compañías perciben que exportar desde México será más caro o menos predecible, pueden retrasar inversiones o redirigir parte de la producción.
Siderurgia y aluminio
Las empresas siderúrgicas enfrentan una presión doble: los aranceles estadounidenses y la necesidad de demostrar el origen regional de los insumos. El T-MEC busca fortalecer las cadenas norteamericanas, pero Washington también ha planteado preocupaciones sobre el ingreso de materiales provenientes de terceros países a través de México. Por ello, la trazabilidad será un punto central de la próxima ronda.
Una negociación que favorezca controles de origen más estrictos podría proteger a productores norteamericanos frente a importaciones asiáticas, pero también elevaría los costos administrativos para compañías mexicanas. En sentido contrario, una excepción para México ayudaría a reducir la incertidumbre, aunque dependería de condiciones que todavía no han sido anunciadas.
Qué puede ocurrir en la próxima ronda
La reunión del 28 y 29 de septiembre puede concentrarse en reglas de origen, seguridad económica, acero, aluminio, automóviles, trabajo, agricultura y servicios digitales. Esos asuntos ya aparecieron en rondas previas y muestran que la revisión no se limita a los aranceles: también busca definir cómo funcionará la integración productiva de Norteamérica en los próximos años.
El resultado más probable en el corto plazo es una negociación por etapas, no un acuerdo total. México puede intentar preservar el acceso preferencial del T-MEC para la mayor cantidad posible de mercancías y obtener condiciones específicas para los sectores más afectados. Estados Unidos, por su parte, puede buscar mayores controles sobre contenido regional, cadenas de suministro y productos fabricados con insumos de fuera de Norteamérica.
Para la ciudadanía mexicana, la señal más importante será si la negociación reduce la incertidumbre para la inversión y el empleo. Una solución estable puede favorecer nuevas plantas y proveedores; un aumento de costos puede trasladarse a precios, salarios o decisiones de contratación. En el caso de los vehículos, además, los cambios arancelarios pueden reflejarse en el precio final de autos nuevos y en la competitividad de las exportaciones mexicanas.
La llamada entre Sheinbaum y Trump abre una ventana política, pero no resuelve por sí sola el conflicto. La prueba estará en los documentos que produzcan los negociadores y en si Washington distingue entre el cumplimiento del T-MEC y los aranceles aplicados por fuera del tratado. Para México, la prioridad será convertir la relación comercial preferencial en una ventaja verificable para sus industrias, sin depender únicamente de entendimientos presidenciales.
Fuentes consultadas
- El País México, 17 de septiembre de 2026, sobre la llamada y la agenda arancelaria.
- El Universal, 17 de septiembre de 2026, sobre el carácter constructivo de la conversación y la fecha reportada para la cuarta ronda.
- Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, 18 de junio de 2026, comunicado sobre la segunda ronda de la revisión del T-MEC.
- Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, 17 de julio de 2026, agenda de la tercera ronda y sectores incluidos.
- Presidencia de México, conferencia del 24 de agosto de 2026, contexto sobre los aranceles a vehículos, acero y aluminio.
